Caída de Google Cloud en Londres: qué pasó y qué puede aprender tu negocio
Un fallo eléctrico dejó fuera de juego una zona de Google Cloud en Londres durante más de seis horas. Te contamos qué ocurrió y cómo no depender de un único punto.
Qué ha pasado
La madrugada del martes 20 de octubre, Google Cloud sufrió una incidencia en su región de Londres (europe-west2). Según el propio panel de estado de Google, la causa fue un problema eléctrico (lo que la empresa llama «power event») en el centro de datos que aloja una de las tres zonas de esa región, la europe-west2-b. El incidente arrancó hacia las 7 de la mañana, hora de Londres, y la compañía lo dio por mitigado en torno a las 13:10, es decir, algo más de seis horas después.
Durante ese tiempo, los clientes vieron errores, tiempos de espera agotados y retrasos en el procesamiento. La lista de servicios afectados que publicó Google es larga e incluye piezas muy básicas de una infraestructura en la nube, como máquinas virtuales (Compute Engine), almacenamiento, bases de datos gestionadas y balanceadores de carga. Google recomendó a quien pudiera que trasladase sus cargas a otra zona o región mientras duraba el problema.
El medio especializado The Register (se abre en otra pestaña) recogió que, según el servicio de seguimiento de caídas Down Detector, hubo usuarios que notaron problemas en servicios de empresas como Lloyds Bank, HSBC, Royal Mail, Rightmove, DPD, BT, Screwfix y Revolut. Ojo con este matiz: son avisos de usuarios, no una confirmación de cada empresa sobre el origen de sus fallos. Revolut sí comunicó que el dinero y los datos de sus clientes estaban a salvo. Google ha dicho que publicará un análisis más detallado cuando termine su investigación interna.
Por qué importa
Es fácil pensar que «la nube» es algo que no se cae. La realidad es más prosaica: la nube son centros de datos físicos, con electricidad, refrigeración y cables, y a veces algo falla. Los grandes proveedores diseñan sus regiones en varias zonas precisamente para que un fallo local no tumbe todo, pero eso solo ayuda si tu servicio está montado para aprovecharlo.
Para una pyme o un autónomo, la lección no es «no uses la nube», que sigue siendo una opción muy razonable. La lección es saber de qué depende tu negocio. Si tu tienda online, tu programa de facturación o tu correo viven en un único proveedor y en una única ubicación, un día así significa ventas paradas y clientes escribiéndote para preguntar qué pasa. Y muchas veces ni siquiera sabemos qué proveedor hay detrás de cada herramienta que usamos.
Qué puedes hacer
- Haz un mapa sencillo de dependencias. En una hoja, anota qué herramientas usa tu negocio a diario (web, tienda, correo, facturación, copias) y qué proveedor las aloja. Pregunta a tu informático o a tu proveedor si no lo sabes.
- Comprueba tus copias de seguridad. Una copia que vive en el mismo sitio que el original no te salva de una caída de ese sitio. Guarda al menos una copia en otro proveedor o en otra ubicación y prueba de vez en cuando a recuperar algo.
- Prepara un plan B de comunicación. Si tu web o tu tienda se cae, ¿cómo avisas a tus clientes? Un mensaje fijado en redes sociales, una respuesta automática en el correo o un teléfono alternativo bastan para no perder la confianza mientras se arregla.
Si el tema te suena a «ya lo miraré», no pasa nada: es más sencillo de lo que parece cuando alguien te lo ordena una vez.
Texto redactado por TestoDigital con ayuda de IA a partir de la fuente citada, y revisado.